Meditación del 11 de julio

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Marcos. 6, 7-13

Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.
Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero;
que fueran calzados con sandalias, y que no tuvieran dos túnicas.
Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.
Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos».
Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

El camino de seguimiento a Jesús implica un proceso


1. El llamado: lo vemos claramente en la primera lectura y en el Evangelio. Dios te llama desde tu cotidianidad. No es que naciste para esto, no es que cuando eras bebé no tomabas la mamadera el Viernes Santo para hacer ayuno, ¡no! Dios te llama en un momento concreto y te envía a los tuyos. Pero es Dios quien te llama y te elige, porque la vocación cristiana es un llamado y es para guiar y acompañar. No somos punteros políticos que estamos llamados a arrastrar gente. Somos hombres y mujeres enamorados de la vida que quieren ayudar a cambiar la mirada de la vida misma.
2. Autoridad: la autoridad que te da Dios cuando te elige es la autoridad de servir. Uno se gana esa autoridad en el servicio y en la coherencia, pues es allí donde hay verdadera autoridad. Llamado a sanar, limpiar y resucitar. Cuando logras esto es allí cuando tenes autoridad porque la autoridad es para darte al otro. Si no, mira al sacerdote: tiene autoridad para absolver tus pecados pero no puede absolverse de sus pecados. Porque el poder que tiene es para darlo.
3. Predicar: hay un escrito que dice “el santo está llamado a rezar, el sabio a enseñar y el prudente a gobernar”. Tu vida está llamada a rezar, enseñar y gobernar, pero esto lo lograrás desde Cristo, cristificándote y asumiendo la vida con sus luces y sombras. El predicar es desde lo que vivís y experimentas. Muchas veces nos quedamos con un Jesús de biblioteca y de lenguaje difícil y nos olvidamos de mostrar a Jesús en lo sencillo.
Que en este domingo puedas predicar a Jesús cuando bendices la mesa, cuando rezas con tu hijo, cuando juegas una picadita con tus amigos o cuando le dispones tu oído a tu hermano.
Buen domingo y a servir.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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