Meditación del 11 de noviembre

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Lucas 17,11-19.

Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea.
Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia
y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!».
Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados.
Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?».
Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».

Ser agradecidos.

1) Pasaba: Jesús iba por Samaria y Galilea, es decir que Jesús sale de su «zona de confort» y va a Samaria, un lugar considerado por los judíos como impuro y de pecadores. Vos y yo capaz que tenemos que salir de nuestra zona de confort, jugarnos e ir al que piensa distinto o a quien no es como uno. Cuán importante es que aprendas a dialogar con el que sabes que no piensa como vos y que no es como vos. Pues de allí también podés sacar riquezas para tu vida. No dejes que el prejuicio te coma y aprende a relacionarte, a dialogar y a compartir con el que no es de tu mismo palo.

2) Compasión: significa padecer por el otro, junto al otro, con el otro. Lo contrario a la compasión es la indiferencia. Es aquello de que te resbale lo que pasa alrededor tuyo. Hoy es como que vivimos un mundo indiferente. Ayer miraba un video que se viralizó en donde se hacía como una cámara oculta y la escena era secuestrar a un niño. Lo curioso es que nadie se metía para salvar al niño ante el secuestro. Cuán duro es ver una sociedad indiferente. ¿Qué hago por el otro? Pedí a Dios que toque tu corazón y no te haga insensible ante el otro. No seas un cristiano roca, duro por fuera, hueco por dentro.

3) Agradecer: en la vida estamos llamados a ser agradecidos. No podemos fiarnos siempre de pedir a Dios. También debemos agradecer y confiar en el buen Dios. Hoy, ¿qué le vas a agradecer a Dios? Que no termine tu día sin pensar una cosa de la cual querés agradecer a Dios. Comienzo yo… «te agradezco Dios por permitirme conocer gente maravillosa y ponerla en mi vida». Ahora te toca a vos.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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