Meditación del 11 de octubre

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Mateo 22,1-14.

Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.
De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: ‘Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas’.
Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio;
y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.
Luego dijo a sus servidores: ‘El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él.
Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren’.
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.
Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta.
‘Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?’. El otro permaneció en silencio.
Entonces el rey dijo a los guardias: ‘Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes’.
Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.

Jesús en cada Misa te invita a una gran fiesta.

1) Celebra: Jesús te invita a celebrar la vida, el misterio de la fe. La Santa Misa cada domingo es una fiesta, es la fiesta de la fe. Es por ello que estamos invitados a celebrar, a compartir el Pan vivo y partido. Jesús es vida y te invita a celebrarla. Cada domingo te espera y te propone que, luego de celebrar juntos esta fiesta, podamos volver a nuestro hogar con paz. Esa paz que solo da Él y que te alienta a mantenerla durante la semana.

2) Excusas: somos muchas veces como estos tipos del evangelio. A Dios también le ponemos excusas y hasta incluso ponemos por encima de Él nuestros intereses. Qué difícil que somos. Nos invita a su fiesta y encima le ponemos excusas. Parece que nuestra prioridad no es Él. En vez de celebrar con Él la vida anteponemos nuestras cosas que nos llevan a preocuparnos más de la vida. ¿Cuándo va a ser el día que veas a la vida de otra manera?

3) El traje: es cómo disponemos nuestra alma para ir al encuentro de Jesús en esta fiesta que celebramos y que es la misma Eucaristía. Es preparar el corazón y el alma para ese encuentro. Es ir con la ropa de humildad, los zapatos de tu nada y tu peinado de alegría.

Hoy celebremos la fiesta de la Vida. Cristo vive, Cristo reina y Cristo está.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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