Meditación del 19 de septiembre

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Lucas 8,4-15.

Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola:
«El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo.
Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad.
Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron.
Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno». Y una vez que dijo esto, exclamó: «¡El que tenga oídos para oír, que oiga!».
Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola,
y Jesús les dijo: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender.
La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios.
Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás.
Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar.
Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia.


La siembra trae su cosecha.

1) Al borde: es el «cristiano bordeador», vive su vida al límite. Es la persona que no sabe prever ni profundizar, vive con el Jesús en la boca, eso sí, siempre espera hasta lo último. No tiene interioridad ni se da tiempo para sí. Todo el tiempo está a las apuradas y resolviendo, resolviendo cosas que en su momento no las resolvió.

2) Piedras: es el cristiano «sí-pero-no». Le encanta programar y enchufarse, pero a la hora de los bifes, no está. Es vueltero y en su vida comienza bien, pero después no termina. Se entusiasma fácil, pero es difícil que persevere en algo. Su corazón no tiene vida espiritual, no tiene profundidad en lo que habla y en lo que piensa. Es bueno para pensar, pero falto para concretizar.

3) Espinas: es el cristiano «afligido», se aflige por todo y hasta su rostro lo muestra. Todo el tiempo busca peros y encima vive con preocupación todo. Todo le da miedo y a todo le busca la quinta pata al gato.
Hoy, Jesús te invita a que seas tierra fértil, que abras tu corazón a Dios de par en par. Deja que Jesús entre a tu vida y te llene de Él, así das el fruto de la alegría, de ser una persona segura y de caminar sabiendo que podés siempre hacer el bien a alguien. Aporta a la Iglesia y no me refiero al dinero solamente, aporta hoy con una buena obra así seguimos construyendo ¡porque hasta el cielo no paramos!

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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