Meditación del 20 de setiembre

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Lucas 8,16-18

Jesús dijo a la gente:
«No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.
Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado. Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener».

No hay nada oculto

1) Lámpara: En este mundo todos tenemos la tarea de iluminar. Los cristianos somos lámpara para este mundo. Vos sos lámpara y en tu interior hay luz. No apagues esa luz que hay en vos y que Dios te puso para que ayudes.

2) Recipiente: Son aquellas cosas que te llevan a ocultar tu luz. Es aquello que te quita la subjetividad. Hoy podríamos hablar de varios recipientes: el recipiente “personal” que es la persona que no te deja crecer ni te deja ser, aquella persona que quiere apagar tu carisma. El recipiente “ocasional”, momentos en que parece que estás enterrado y no aportas a este mundo. Recipiente “psíquico” cuando vos te crees que ya no iluminas.

3) Tener: En esta vida hay algo nuevo y vivo que sos vos. No te olvides quién sos y de dónde venís. Tenés el futuro en tus manos. Solo vos te conoces y sabes cuáles son tus límites. Estás en este mundo para aportar y seguir adelante. Ten fe porque sos luz.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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