Meditación del 21 de octubre

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Lucas 12,39-48.

Jesús dijo a sus discípulos: «Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada».
Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?».
El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: ‘Mi señor tardará en llegar’, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.»

Atención, tu vida.

1) Saber vivir: es importante que recuerdes que hay algo que no podés controlar. Durante muchos siglos se buscó interpretar y ver una manera de evitarla. Se llama «la muerte». Llega en un momento menos pensado. Nadie sabe el momento exacto en que llega, pero llega. Es por ello que tu vida debes vivirla cada día como si fuera el único, el último y el primer día. Aprende a vivir y contemplar la vida, porque cuando llegue la muerte no hay segunda opción. Aprende que la vida es para vivirla y dar lo mejor de uno. Esto está acompañado por otro elemento que se llama «el tiempo». Es el tiempo quien te recuerda que no se puede echar para atrás las cosas. Qué curioso, dos palabras cortas que dicen mucho. La muerte te dice que tu vida tiene un fin y el tiempo te recuerda que vivís un presente, porque solo podés contemplar el pasado y pensar en un cierto futuro. A ambas palabras le tenemos respeto porque sabemos que marcan nuestras vidas, pero sabiendo esto ¿estás viviendo tu vida? Mira que no se puede hacer para atrás.

2) Ocupado: aprendé a aprovechar el tiempo, a trabajar por lo que amas. Busca aquello que te apasiona y ponete las pilas. No me vengas con excusas, porque las excusas son excusas y terminan ahí. No me saques tu edad, tu enfermedad, porque va tal o cual. Deja esas excusas y metete a la pileta de tu vida. Toma la posta y seguí. Vos podés lograr muchas cosas, pero tenés que animarte y si te equivocas pide perdón. Es preferible pedir perdón por haberse equivocado a llorar por no haberlo intentado.

3) Se te pedirá: es recordar que en esta vida todo se paga. Las cosas aparecen tarde o temprano. Aprende a vivir la vida y hacé las cosas con dedicación y entrega. Ponele actitud a las cosas que hagas, pero hacelas. No llores por el pasado porque si me estás leyendo o escuchando significa que estás vivo. Mientras estés vivo hay chances de seguir viviendo y luchando por lo que quieras.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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