Meditación del 22 de septiembre

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Lucas 8,19-21.

Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud.
Entonces le anunciaron a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte».
Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican».

Tus hermanos.

1) Tu madre y tus hermanos: capaz que esto al inicio te puede parecer medio chocante, hasta incluso puede que te entre la duda ¿María tuvo más hijos? Es bueno cuestionarse porque eso exige investigar. Veamos: en tiempos de Jesús la parentela sanguínea se denominaba con el término “hermano”. Por eso no dice el evangelio «María y sus hijos» sino más bien dice «tu Madre y tus hermanos».

2) La voluntad: para hacer la voluntad, primero debes escuchar la voz de Dios en tu interior y mirarte vos con Dios en tu interior. Debe haber una familiaridad para luego cumplir. Encontrate con Jesús. Él es una persona que está más viva que nunca y te habla y te invita a hacer cosas grandes con Él. El hacer su voluntad te hace libre y alegre. Dios te da felicidad. Un signo de que estás haciendo su voluntad es que te sentís alegre y en paz. Esto guiado desde la oración.

3) María: este evangelio no cuestiona a María, al contrario, la halaga. Quién como María… ella se declaró la esclava del Señor. Imagínate en algún momento del día de hoy a nuestra Madre amamantando a su hijo. Imagínate en algún momento de hoy a María dándole de comer en la boca a Jesús; cocinando a José que llega cansado de trabajar; María al pie de la cruz. En fin, si te imaginaras esto de ella, vos y yo nos caeríamos de espaldas. ¡Vamos! A pelearla con fuerza, que podemos hacer la voluntad de Dios. Somos familia.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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