Meditación del 22 de setiembre

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Lucas 9,1-6.

Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades.
Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: «No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir.
Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos».
Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.

Ser discípulo es sanar

1) Convoca: Jesús convoca, llama y reúne. Por eso vos no dejes de encontrarte con Jesús. Toma en tu día ese momentito para estar con Él. Ya sea a la mañana, o a la tarde o a la noche. Jesús te convocó y te llamó para trabajar juntos, somos su equipo. Capaz que eso nos cuesta o nos falta, ese trabajar juntos o en equipo. Hay veces que nos toca el bichito del estrellato y nos gusta sobresalir. Hoy Jesús te invita a estar con Él, pero que también vayamos en comunidad. Somos distintos, pero en Jesús somos uno y uno para los demás, somos “los de Cristo”.
2) Da poder: El poder que da Jesús es de servicio. Es para sanar al hermano, es poder que ayuda al otro, poder que da dignidad, poder que ayuda a que el hermano se planifique. Es este el poder que da Jesús y no otro. Los que estamos llamados a la Iglesia estamos llamados a este poder, no al poder del «mandamás», no al poder de tener ciertos privilegios, no al poder de querer que me traten como patrón de estancia. El poder que te da Dios es para ayudar al otro y no de abusar del otro. Hoy, vos y yo debemos recordar que la clave es servir.
3) La providencia: Dios nunca te suelta de su mano. Si sos un misionero, es seguro que verás cosas hermosas y una de ellas es que verás cómo Dios te pone personas que te acompañan en el camino. Son esos angelitos de carne y hueso que Dios te pone como guías y como custodios. Por eso, no tengas miedo, que siempre tendrás a alguien a tu lado enviado por Dios. Dios no te deja solo nunca.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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