Meditación del 24 de setiembre

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Lucas 9,18-22

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado».

«Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro, tomando la palabra, respondió: «Tú eres el Mesías de Dios».
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
«El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día».

Tu identidad


1) ¿Quién soy yo?: Es la pregunta que hace Jesús, pero hoy es la pregunta que te tenés que hacer vos, preguntarte en esta altura del año quién sos. ¿Qué ha pasado por tu vida para que hoy seas lo que sos? ¿Estás contenta o contento, así como sos? Capaz que hoy seas alguien que no te imaginaste ser o no querés ser…. pero es pensarte con sinceridad y poder hacer un giro en tu vida porque la vida sorprende.


2) Algunos dicen: La gente siempre te pondrá rótulos o dirá que te haces o que sos como… Si solo escuchas está bueno, para saber tantear la realidad; ahora, es malo cuando te afecta el rótulo que otros te ponen o asumir lo que piensan de vos, porque ya dejas de ser vos y querés vivir para contentar o callarle la boca a otros. Es ahí cuando se pierde lo más hermoso que tenés vos: tu autenticidad, tu identidad y tu libertad. Te aprisionas a la mirada del otro y te esclavizas para quedar bien con los demás o vivís para callar la boca de los otros y eso ya no es vida.


3) Padecer: Cuando tenés en claro quién sos también se te aclara por dónde ir. Pero es saber que ser auténtico en la vida tiene un precio y es cumplir la voluntad de Dios. Es ello lo que te hará pleno y vivo, apasionado. Jesús aclara lo que va a pasar, pero dice el final. Hay veces que por hacer tu vida te atormentan los golpes que van apareciendo, no te asustes. Mientras hagas la voluntad de Dios y seas plenamente vos se sabe el final: resucitarás y vencerás. La victoria de tu vida viene después de una cruz. Recordá siempre quién sos y el final; lo demás se va.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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