Meditación del 26 de octubre

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Lucas 13,10-17.

Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga.
Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera.
Jesús, al verla, la llamó y le dijo: «Mujer, estás curada de tu enfermedad»,
y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: «Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado».
El Señor le respondió: «¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber?
Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?».
Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.

Mujer, queda curada.

1) Muchos años: hay personas que traen en sus espaldas el peso del dolor y de la angustia durante muchos años. Pienso en personas que la vienen remando con personas que le hicieron mucho daño o hechos que lo liquidaron o la liquidan. Hoy pedile al Señor que mire tu vida y te dé el valor y la fuerza para volver a enderezarte. Y que tu mirada ya no vaya al suelo y a la caída, sino al futuro y al objetivo de tu vida. No tengas miedo de luchar y caminar hacia tu futuro, no dejes que te tiren abajo los golpes de la vida. Hoy te invito a que te vuelvas a enderezar. Tenés mucho por caminar y por hacer, no te desanimes.

2) Estructuralismo: las estructuras en la vida son para forjar la vida y no para asfixiar la vida, ni de uno ni de nadie. Uno nunca debe cansarse de hacer el bien. Uno debe buscar la santidad siempre y recordar que está en esta vida para mayor gloria de Dios. No tengas miedo de buscar el amor de Dios, pero no dejes que las estructuras apaguen ese fuego de amor que Dios te da y te permite ayudar a curar a tus hermanos. Las estructuras asfixian y en nuestra institución muchos murieron espiritualmente asfixiados, pues vivieron una religión sin relación con Dios.

3) Libertad: estamos llamados a vivir en la libertad. El mayor don que Dios nos regala es la libertad. Es por ello que no dejes que nadie te tome la libertad y vos tenés que ser libre. Aprende que aquella persona que te quita lo que te hace pleno no busca tu bien, sino su bien en vos. Hoy Dios te recuerda que la clave de la felicidad es ser libres, pero primero rompe esa esclavitud a que te atan tus propios sentimientos.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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