Meditación del 27 de abril

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Mateo 9,35-38

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»

Pedir curas y monjas, porque si no se nos complica

1) Recorría: no podemos quedarnos encerrados, tenemos que salir y evangelizar. Si seguimos encerrados seremos como los cuartos cerrados, hablaremos humedades y tendremos olor a guardados. Tenemos que salir para airearnos, si no seguiremos viviendo en una burbuja. Pero también salir para que el mensaje y la fuerza de Dios lleguen a tantos que aún no conocen que la felicidad es posible y que está muy cerca de uno.

2) Sanar dolencias: tenemos a muchos que hoy sienten dolores. El dolor corporal, por no poder resolver esa enfermedad que ni una quimioterapia puede ayudar; el dolor psicológico, cuando te toman por tonto o loco; el dolor afectivo, cuando te sentís solo y abandonado; el dolor espiritual, cuando a Dios le preguntas el por qué y Dios está mudo.

3) Pedir: hoy pidamos para que haya más curas y monjas y laicos comprometidos, y se pongan la camiseta. Personas que sepan llevar la cruz y decirle «sí» a Dios. Hay mucho laburo. Lávate la cara, ponete buena zapatilla y salí a recorrer y anunciar.

Hasta el cielo no paramos, loco, así que métele pata y a seguir.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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