Meditación del 8 de octubre

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Lucas 11,5-13

Jesús dijo a sus discípulos:
«Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: ‘Amigo, préstame tres panes,
porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle’,
y desde adentro él le responde: ‘No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos’.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!».

La insistencia

1) Recurre a Él: pasamos este tiempo buscando consuelo y ayuda, porque no logramos digerir como personas y como sociedad esto que nos sucede. Muchos golpes y tensiones, momentos en que sentimos la desconfianza porque no sabemos cómo ni quién nos puede contagiar. Este es el tiempo de recurrir a nuestro amigo Jesús, porque estamos a media noche de nuestra vida, porque no la tengo fácil, y a medianoche las cosas se complican. Son tiempos difíciles y el cansancio aparece, no tan solo en mí sino también en quienes me rodean. Hoy vengo ante vos Señor a pedirte el auxilio de tranquilidad y de paz.

2) Insistencia: no dejes de batallarla. Sé que algunas veces nos cansamos de tanto dale y dale, pero a no aflojar. Hay días que nos cuestan más que otros, porque nos golpea a todos, pero no dejes de insistir y pedalear, porque estamos en medio de la marea, pero ya veremos la orilla de este navegar. Tenemos que seguir remándola juntos, dándonos fuerza mutuamente y no dejar que el desgano atormente nuestro interior. Cuando uno navega en el mar y se encuentra con una tormenta debe evitar que entre agua al barco, para que no se rompa y se hunda. Vos y yo evitemos que entre el agua del desánimo en nuestras vidas porque nos quebrará y nos destruirá más rápido que el Covid 19. No dejes que entre el desánimo en tu vida.

3) Buscar para encontrar: ya se está buscando la cura y la vacuna para esto, pero vos y yo busquemos la paz. Eso no nos lo puede dar ningún laboratorio, sino Dios. No dejes de buscar aquello que te hace sentir pleno y feliz. No dejes de buscar lo que te hace bien y lo que te da la razón de vivir. Ánimo y fuerza que hasta el cielo no paramos.

Fuente: https://misionerosdigitales.com/author/pbro-luis-a-zazano

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