Meditación diaria: meditación del 1 de agosto

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Mateo 14,1-12.

En aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes,
y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos».
Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe,
porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla».
Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes
que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran
y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre.
Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

Los misterios.

1) El cargo de conciencia: es eso lo que tiene el tetrarca Herodes. Siente la culpa y le gira por la cabeza lo que hizo: mató a un inocente. Es esto lo que también te pasa a vos cuando te gira la culpa en tu cabeza y en tu corazón… cuando mataste a un inocente con tus comentarios, con tu difamación o tu lengua al escabeche. Cuán duro que somos y cuánto nos distanciamos de Dios con nuestras actitudes. Hoy, ¿vos tenés un cargo de conciencia? ¿Hay algo que todavía no te podés perdonar o no lo solucionaste?

2) La debilidad: Herodes se deja llevar por las pasiones momentáneas. Y cuando la pasión ataca a la razón y al mismo corazón genera muerte alrededor. La pasión sin corazón y razón mata comunidades, familia, gente de buena fe, etc. Es un tendal de destrucción, pero por sobretodo destruye tu persona. Conocí muchas personas que por momentos de pasión perdieron todo lo que amaban.

3) El martirio: es lo que viven los profetas de hoy. La clave es saber anunciar en el momento que corresponde y cuando corresponde, pero también reconocer y ser conscientes de que te atacarán y liquidarán. Seamos conscientes de que hay muchos de los que nos rodean que no les gusta que les digamos las cosas. Recordar que por vivir y decir la verdad pagamos un precio.

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