Meditación diaria: meditación del 4 de agosto

Escrita por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Mateo 15,1-2.10-14.

Entonces, unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron:
«¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados y no se lavan las manos antes de comer?».
Jesús llamó a la multitud y le dijo: «Escuchen y comprendan.
Lo que mancha al hombre no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella».
Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: «¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al oírte hablar así?».
El les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz.
Déjenlos: son ciegos que guían a otros ciegos. Pero si un ciego guía a otro, los dos caerán en un pozo».

El cura de Ars.

1) Te indicaré: cuando a San Juan María Vianney lo mandaron a Ars, se encontró con la situación de que el camino en un momento se dividía en dos. No sabía cuál camino tomar. Entonces, pasaba un niño por allí y en ese momento le dijo: «Muéstrame el camino que me lleve a Ars y yo te mostraré el camino que te lleve al cielo». Hoy te invito a que vos me muestres el camino que pueda entrar a tu corazón y yo te mostraré el camino que te lleve al cielo. Hay momentos en la vida en que se nos divide el camino y no sabemos tomar el camino correcto. Estoy seguro de que alguien aparecerá en tu vida para mostrarte el camino correcto. Aprende a escuchar y aprende a ser humilde para pedir ayuda. Vos vas a aportar mucho también. No te desanimes por seguir tu camino, siempre se encuentra alguien que nos guie.

2) Él me mira: en un momento pasó que el curita de Ars vivió una situación concreta con un mendigo que iba todos los días al templo. Un día le preguntó qué hacía tan corto tiempo frente a Jesús. Esta persona le contestó: «Él me mira y yo lo miro». Es por ahí por donde apunta tu vida: saberte mirado por Dios. Y recordar que Él te mira como esa mamá que ve a su hijo bebé dormido. Dios te contempla.

3) Siempre a Dios: una vez le preguntó una mujer muy afligida por su hijo. Él se había tirado del puente, se suicidó… Ella preocupada le preguntó al curita de Ars si estaba condenado. Él sabiamente le dijo: «recemos, pues no sabemos… porque del puente al río hay un trecho. Él pudo haberse arrepentido en ese momento. Nosotros confiamos en la misericordia de Dios”. Vos y yo no podemos juzgar a nadie, mucho menos decir quién está condenado. Pero sí podemos rezar por tantos que necesitan de nosotros, ya que padecen dolor y desesperación. No juzgues, ¡reza!

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