SEMANA SANTA 2020: CELEBRAMOS Y ORAMOS

#QuedándonosEnCasa DOMINGO DE RAMOS

La siguiente es una guía para poder celebrar el comienzo de la semana santa en este Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Los textos que están en color marrón no son para leer en voz alta y tienen la función de dar algunas indicaciones sobre lo que hay que ir haciendo.

Para este día, además de lo que se propone en este esquema de celebración, se sugiere que como signo exterior, en la puerta, ventana o balcón del hogar, se pueda colocar alguna rama verde para indicar el comienzo de esta semana tan especial para los cristianos. Puede ser, además, acompañada con alguna frase como «Bendito el que viene en nombre del Señor», «Hosanna», «Semana Santa», o cualquiera otra que haga referencia al momento que vivimos.

Para charlar en familia antes de la celebración

Las circunstancias particulares que nos tocan vivir nos permiten profundizar en nuestra fe acerca de la costumbre de bendecir los ramos en este día.

Todos los años, la «puerta» que se abre para que entremos a la Semana Santa es la celebración del Domingo de Ramos. Y en ella hay un gesto muy querido por todos: la bendición de los ramos que traemos a nuestros hogares, como signo de nuestra participación en esta celebración y, fundamentalmente, como signo de nuestra fe en Jesucristo, a quien reconocemos como nuestro Salvador.

Este año no podemos ir a nuestros templos porque estamos en cuarentena. Por eso viviremos esta celebración en casa, ya que nuestro bautismo nos capacita el corazón para unirnos a Jesús, celebrando la memoria de su muerte y resurrección.

Como escucharemos en el evangelio, en el tiempo de Jesús, la gente lo recibió en Jerusalén con mucha alegría, reconociéndolo como Rey y Mesías, alfombrando el camino con mantas y palmas, y agitando ramas que tomaron de los árboles cercanos, para gritar: «Hosanna al Hijo de David». Es una tradición que los ramos que usemos sean de olivo, pero en realidad, cualquier ramo puede servirnos para aclamar a Jesús como nuestro Señor y Redentor. Por eso hoy usaremos lo que podamos encontrar en casa: ramas de cualquier planta, o bien ramas hechas por nosotros mismos. Lo importante es que el signo nos ayude a expresar nuestra fe y nuestra opción por Jesús.

Iniciamos la Celebración

Una vez reunida la familia en torno a la Palabra de Dios, alguien guía la celebración comienza diciendo:

GUÍA: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendigamos al Señor, que en su bondad nos invita a compartir la mesa de su Palabra.

Todos responden: Bendito sea Dios, por los siglos.

Y continúa:

GUÍA: Después de haber preparado nuestros corazones desde el comienzo de la Cuaresma, por medio de la penitencia, la oración y las obras de caridad, hoy iniciamos con toda la Iglesia, la celebración del misterio pascual de nuestro Señor que se realiza por su muerte y resurrección; para ello, Jesús ingresó en Jerusalén, la ciudad santa. Nosotros, llenos de fe y con gran fervor, recordando esta entrada triunfal, sigamos al Señor para que, por la gracia que brota de su cruz, lleguemos a tener parte en su resurrección y en su vida.

Escuchamos la Palabra

Habiendo marcado previamente el texto que se escuchará y puestos todos de pie, alguien toma la Biblia del altar familiar y proclama el evangelio de la entrada de Jesús a Jerusalén: Mateo 21, 1-11.

(Otro integrante lee)

Del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 21, 1-11

Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: «Vayan al pueblo que está enfrente, e inmediatamente encontrarán un asna atada, junto con su cría. Desátenla y tráiganmelos. Y si alguien les dice algo, respondan: «El Señor los necesita y los va a devolver enseguida»». Esto sucedió para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: «Digan a la hija de Sión: Mira que tu rey viene hacia ti, humilde y montado sobre un asna, sobre la cría de un animal de carga». Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les había mandado; trajeron el asna y su cría, pusieron sus mantos sobre ellos y Jesús montó sobre él. Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo cubrían con ellas. La multitud que iba delante de Jesús y la que lo seguía gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!».

Cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, y preguntaban: «¿Quién es este?». Y la gente respondía: «Es Jesús, el profeta de Nazaret en Galilea».

Palabra del Señor.

Reflexionamos en familia (otro integrante lee)

La gente recibe con mucho entusiasmo a Jesús en Jerusalén. Y Jesús entra en la ciudad montado en un asna, con mucha humildad y mansedumbre. Jesús sabe, además, para qué entra en la ciudad santa: para entregar su vida por nosotros.

Por eso, en este día los cristianos no sólo estamos alegres recibiendo a Jesús en nuestras vidas y familias, sino que también vivimos con intensidad la memoria de su pasión, su entrega, su muerte por amor a nosotros. Jesús murió para salvarnos; dio su vida para que nosotros tengamos vida; desde la cruz nos ha reconciliado con el Padre.

Nosotros queremos unirnos a Jesús en su entrega por nosotros, y agradecer a Dios por tanto amor.

Confesamos nuestra fe

GUÍA: En estos momentos que vivimos frente a la pandemia, nosotros podemos sentirnos un poco angustiados y con cierto temor. Recordando la Vida que Jesús nos dio con su muerte y resurrección, confesemos nuestra fe, diciendo:

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Presentamos nuestra oración

GUÍA: Poniendo nuestros ojos en el amor de Dios, manifestado por Jesús en la cruz, digamos juntos:

«Padre, escucha a tus hijos»

Los miembros de la familia pueden ir leyendo las intenciones para presentar al Señor.

Lector 1: Por la Iglesia, presente y viva en los hogares de los cristianos de todo el mundo, para que transite con esperanza este tiempo y sea fecunda en la oración. Oremos.

Lector 2: Por los gobernantes y todos los que deben tomar decisiones, para que lo hagan con la responsabilidad de cuidar la vida de todos, sin excepciones. Oremos.

Lector 3: Por los profesionales y trabajadores que nos cuidan y abastecen en medio de la cuarentena, para que sientan el reconocimiento y agradecimiento de la sociedad, y se sepan un instrumento de Dios para la vida de los que más sufren. Oremos.

Lector 4: Por nosotros, para que, aunque no podamos participar por ahora de la Eucaristía, sigamos esparciendo las semillas de la Palabra entre nosotros y entre aquellos con quienes nos comuniquemos. Oremos.

Quien lo desee, puede agregar intenciones.

GUÍA: Concluyamos nuestra celebración en familia, diciendo juntos la oración que Jesús enseñó a los apóstoles: Padre Nuestro…

El Domingo de Ramos es la “puerta” a la Semana Santa en donde contemplamos la Muerte y Resurrección de Cristo. Es por eso que la Iglesia incorpora la lectura de la Pasión en la liturgia de este día. Invitamos a leer el texto bíblico en este momento o en algún momento del día. Accedemos en el siguiente link.

GUÍA: Oremos

Dios todopoderoso y eterno, tú mostraste a los hombres el ejemplo de humildad de nuestro Salvador, que se encarnó y murió en la cruz; concédenos recibir las enseñanzas de su Pasión, para poder participar un día de su gloriosa resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Pedimos a Dios su bendición

GUÍA: Concluimos el momento de oración invocando la bendición de Dios, y haciendo la señal de la cruz diciendo:

Que nos bendiga y nos custodie el Señor omnipotente y misericordioso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Y todos responden:

Amén.

Terminamos rezando o cantando a nuestra Madre, la Virgen María.

Oración del Año Mariano Nacional

María, Madre del Pueblo, esperanza nuestra,

hermosa Virgen del Valle,

ayúdanos a renovar nuestra fe

y nuestra alegría cristiana.

Tú que albergaste al Hijo de Dios hecho carne,

enséñanos a hacer vida el Evangelio,

para transformar la historia de nuestra Patria.

Tú que nos diste el ejemplo

de tu hogar en Nazaret,

haz que en nuestras familias recibamos

y cuidemos la vida

y cultivemos la concordia y el amor.

Tú que al pie de la cruz te mantuviste firme,

y viviste el alegre consuelo de la resurrección,

enséñanos a ser fuertes en las dificultades

y a caminar como resucitados.

Tú que eres signo de una nueva humanidad,

impúlsanos a ser promotores de amistad social

y a estar cerca de los débiles y necesitados.

Tú que proclamaste las maravillas del Señor,

consíguenos un nuevo ardor misionero

para llevar a todos la Buena Noticia.

Anímanos a salir sin demora

al encuentro de los hermanos,

para anunciar el amor de Dios

reflejado en la entrega total de Jesucristo.

Madre preciosa,

recibe todo el cariño de este pueblo argentino

que siempre experimentó tu presencia amorosa

 y tu valiosa intercesión.

Gracias Madre.

Amén.

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